Maneras
de ahorrar energía en la cocina
A menudo no
somos conscientes de la cantidad de energía que despilfarramos
con nuestros hábitos domésticos diarios. Tan sólo
con seguir unos sencillos consejos podemos reducir el gasto de energía
de nuestra cocina, lo que repercutirá en la factura eléctrica
o de gas que mensualmente abonamos.

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En primer lugar, un aspecto básico a tener en cuenta es
el uso que le damos a la cocina. Tal vez no nos convenga adquirir
un modelo moderno perfectamente equipado si, debido a nuestras
circunstancias vitales, comemos la mayor parte de los días
fuera o pasamos poco tiempo en casa. Si ese es nuestro caso,
y además tampoco nos gusta cocinar platos sofisticados
que requieren tiempo para su elaboración, podemos decidirnos
por una cocina simple, sin accesorios o elementos que no vamos
a utilizar (por ejemplo, que tenga menos placas o no disponga
de horno). El asunto es no adquirir un producto al que no podamos
sacar todo su rendimiento. De esta forma ahorraremos dinero y
posiblemente energía, ya que las cocinas menos equipadas
gastan menos.
Generalmente se considera que las cocinas
de gas gastan
menos energía que las eléctricas, por lo que
son una buena opción para ahorrar.
Cuando cocinemos
algo procuraremos que el tamaño de la olla o sartén
sea lo más
cercano posible al de la placa de la cocina.
Así no
desperdiciaremos el calor generado por la cocina. Para
conseguir esto mismo es fundamental que los
materiales de los que están
hechas las ollas o sartenes sean buenos conductores
del calor (metal
o cerámica).
A la hora de preparar un guiso si ponemos
la tapa al recipiente dejado a calentar aprovecharemos
más el calor, evitando
pérdidas.
Es recomendable que los fondos de las
sartenes y ollas sean completamente planos, para que
así entren
en contacto con la placa en toda su superficie.
Para aprovechar
el calor podemos apagar la placa y seguir
manteniendo el recipiente encima, con este calor
residual podemos acabar de cocinar lo que estemos
preparando. También
podemos reducir el fuego al mínimo cuando
lo que cocinemos alcance el punto de ebullición.
Esto es especialmente recomendable para alimentos
que contengan gran cantidad de líquido,
como sopas o caldo.
Podemos optar por preparar alimentos
por la noche para el día
siguiente. La tarifa eléctrica nocturna es
más económica si nos suscribimos
a un gasto mínimo
y así gastaremos menos dinero. De igual
manera si cocinamos alimentos y los dejamos en
la nevera para consumirlos los días
sucesivos ahorraremos tiempo y energía,
ya que al cocinar de seguido evitaremos el gasto
de energía
de los múltiples
encendidos de la cocina.
Con estos consejos tan
fáciles
de seguir lograremos un ahorro energético
considerable en nuestra cocina.